Apenas el 31,02% de los pacientes con trastornos depresivos en las Islas Canarias mantiene una adherencia adecuada al tratamiento antidepresivo, según el estudio “Analysis of therapeutic adherence to antidepressants and associated factors in patients with depressive disorder” ¹, desarrollado en el marco de la RICAPPS (Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud).
El trabajo liderado por investigadores del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud (SESCS) y la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias (FIISC) analiza datos en vida real de 39.800 pacientes atendidos entre 2013 y 2021. Los resultados confirman que la adherencia terapéutica en la región es muy baja y constituye un reto clínico urgente.
En total, se analizaron 693.686 prescripciones de psicofármacos, confirmando que casi siete de cada diez pacientes (≈69%) no siguen adecuadamente su tratamiento, lo que puede tener consecuencias relevantes, como un mayor riesgo de recaídas, hospitalizaciones y cronificación de la enfermedad.
“La magnitud de la falta de adherencia en Canarias exige estrategias clínicas adaptadas y un acompañamiento más estrecho de los pacientes”, señala la investigadora de la RICAPPS Tasmania del Pino-Sedeño.
Resultados principales: quién sigue adecuadamente su tratamiento y quién no
Los datos muestran patrones claros. La edad es un factor determinante: los pacientes mayores presentan tasas de adherencia significativamente más altas que los jóvenes, que abandonan con mayor frecuencia.
En cuanto al sexo, las mujeres muestran mayor adherencia que los hombres.
La presencia de múltiples comorbilidades también se asocia con mejor adherencia, probablemente por un mayor contacto con el sistema sanitario. En contraste, determinados hábitos de vida poco saludables, como el consumo de alcohol, de tabaco o una nutrición inadecuada se relacionan con menor adherencia y actúan como predictores de abandono.
En conjunto, los pacientes que siguen adecuadamente su tratamiento presentan un perfil caracterizado por mayor edad, mayor complejidad clínica y una pauta terapéutica más estructurada, mientras que el abandono se concentra especialmente en hombres, pacientes más jóvenes y aquellos con estilos de vida menos saludables.
“Necesitamos intervenciones ajustadas por edad, género y estilo de vida. La adherencia no es solo farmacología, sino que está influida por determinantes sociales y contextuales del paciente”, subraya Tasmania del Pino-Sedeño, investigadora de la red.
Variaciones en los patrones de prescripción
El estudio documenta cambios importantes en los patrones de prescripción en Canarias entre 2013 y 2021, con una reducción progresiva del uso de ansiolíticos, sedantes e hipnóticos, en línea con políticas de prescripción. Asimismo, se observa una alta polifarmacia psiquiátrica, especialmente entre pacientes con mayor carga de comorbilidad.
La variabilidad en el comportamiento prescriptor refleja diferencias en criterios clínicos, preferencias de los pacientes y evolución de las guías de práctica clínica a lo largo del periodo estudiado.
En este sentido, se ha observado también que la elección inicial del fármaco influye en la adherencia terapéutica. La selección del antidepresivo debe equilibrar eficacia, perfil de efectos adversos y probabilidad real de adherencia a largo plazo.
En este contexto, la toma de decisiones compartidas entre profesionales sanitarios y pacientes resulta clave, ya que permite integrar las preferencias, expectativas y circunstancias individuales del paciente en la elección terapéutica, favoreciendo así un mayor compromiso con el tratamiento y una mejor adherencia a largo plazo.
Por todo ello, para la investigadora de la RICAPPS, Tasmania del Pino Sedeño, es imprescindible intervenciones específicas para Canarias como: programas de acompañamiento farmacoterapéutico, estrategias de personalización de la prescripción, especialmente en jóvenes y hombres, refuerzo de la educación y comunicación terapéutica sobre expectativas y efectos secundarios, e integración de hábitos de vida en el plan terapéutico para minimizar factores de riesgo de abandono.
Por todo ello “el reto no es solo prescribir, sino garantizar que el paciente pueda y quiera mantener el tratamiento” concluye.
Metodología
El estudio adoptó un diseño de cohorte poblacional retrospectivo utilizando datos del Servicio Canario de la Salud, integrando registros clínicos de Atención Primaria y, Atención Especializada y Receta Electrónica.
Con una población incluida de 39.800 pacientes mayores de 18 años, diagnosticados con trastorno depresivo e iniciando tratamiento antidepresivo. En el periodo: 2013–2021. Las variables analizadas fueron: adherencia al tratamiento antidepresivo, edad, sexo, hábitos de vida, comorbilidades, clase de antidepresivo y patrones de prescripción asociados.
¹https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40398613/
Fuente: GIRONANOTICIES.COM






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